Artritis reumatoide: vencer el dolor y la inmovilidad

Lugones Editorial

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Detectada precozmente, la artritis reumatoide puede controlarse. La importancia de la rehabilitación y el tratamiento farmacológico

Por la Lic. María Fernanda Cristoforetti, Editora de Lugones Editorial, Ciudad de Buenos Aires, Argentina

Fabio era un gran tenista; un día, al realizar un saque, sintió un fuerte dolor en la mano derecha y subestimó dicha molestia a una lesión deportiva. El dolor parecía ir y venir, pero cuando jugaba la final de un torneo, le fue imposible sostener bien la raqueta. 

Este es uno de los tantos testimonios de pacientes que padecen artritis reumatoidea, una enfermedad crónica que provoca dolor, rigidez, hinchazón y pérdida de la función en las articulaciones; incluso puede afectar a órganos internos como el pulmón, el corazón, el sistema nervioso, el aparato gastrointestinal, así como también la piel y los ojos.

La inflamación persistente en la membrana interior de las articulaciones (membrana sinovial) puede ocasionar una reducción en la movilidad y posibles deformaciones por lesiones en los cartílagos, ligamentos, tendones y huesos. “Habitualmente si el paciente no recibe el tratamiento adecuado, la artritis reumatoidea provoca inmovilidad por la inflamación de las articulaciones y el deterioro progresivo”, sostiene el Dr. Pablo De Caso, Especialista en Reumatología.

Puede limitar las actividades cotidianas, pero no debe controlar la vida del paciente 

Reducir el dolor

Principalmente el dolor en la artritis reumatoidea se debe a la inflamación de la membrana que reviste las articulaciones (membrana sinovial), la cual es atacada por el sistema inmunológico. 

Esta patología afecta a las pequeñas articulaciones de las manos y los pies, así como también a grandes articulaciones. “Suele comenzar en las denominadas metacarpofalángicas (nudillos), en las muñecas y en sus articulaciones homólogas en los pies denominadas tarso y metatarsofalángicas”.

Evitar la inmovilidad

Generalmente la inmovilidad aparece tempranamente en el curso de la enfermedad debido a la propia actividad de la patología según el grado de inflamación y dolor; en cambio, en estadios avanzados, la incapacidad se origina por la destrucción articular que genera la artritis.

“El tratamiento de la enfermedad con las terapias específicas tiende a mejorar sus síntomas; es muy importante enfatizar el papel que cumple la rehabilitación y la educación del paciente para su correcta evolución”, aclara el especialista.

Gracias a los adelantos en el área de la investigación, existe un arsenal de fármacos que ayuda a controlar la enfermedad

¿Cómo tratarla?

Uno de los principales objetivos del tratamiento es bloquear el dolor. Según el Dr. De Caso, el mismo puede originarse por: inflamación, hinchazón en las articulaciones, daño en los tejidos circundantes a la articulación, o por estrés, fatiga y depresión, factores que suelen agravar o provocar el dolor.

“Cada persona reacciona de manera diferente ante el dolor, por ello muchas veces queda encerrada en un círculo de malestar, depresión, estrés y fatiga que complica su control. No obstante, la buena noticia es que existen varias opciones para cortar este círculo de dolor”.

Dado que, en forma natural, el cuerpo tiende a enviar señales al cerebro para bloquear el dolor, es importante comprenderlo como una señal y enfrentarlo de manera positiva. La mente constituye un factor clave en relación a cómo el paciente percibe y responde a la enfermedad; en este sentido, las recomendaciones son: 

  • Mantener una actitud positiva: la artritis reumatoidea puede limitar las actividades cotidianas, pero no debe controlar la vida del paciente. 
  • Implementar una adecuada alimentación.
  • Realizar actividad física supervisada.
  • Respetar el tratamiento farmacológico.
  • Aprender a convivir con la artritis. 

Sanas recomendaciones

El Dr. De Caso asegura que los pacientes deben detectar cuál es la causa del dolor y actuar en consecuencia con la implementación de diferentes estrategias consensuadas con los profesionales de salud. Por ejemplo:

  • Aplicar calor o frío en la zona de dolor.
  • Realizar ejercicios de estiramiento, muy útiles en períodos de actividad de la enfermedad en los cuales el dolor y la tensión muscular predominan; incluso ayudan a controlar las molestias. 
  • No forzar las articulaciones en caso de dolor o inflamación. 
  • Tomar los medicamentos indicados por el profesional de la salud.

“La artritis reumatoidea ya no es considerada una enfermedad progresiva; en este sentido, gracias a los adelantos en el área de la investigación, existe un arsenal de fármacos que ayuda a controlarla; para ello es fundamental consultar precozmente con un especialista ante la aparición de los primeros síntomas”, concluye el entrevistado.

Autora: Lic. María Fernanda Cristoforetti. Derechos de reproducción: Sello Editorial Lugones®, Editorial Biotecnológica S.R.L. Se prohíbe la reproducción total o parcial de este artículo sin las autorizaciones de la autora y de la editorial. Obra registrada en la Dirección Nacional del Derecho de Autor, Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la República Argentina. Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

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