Ellas y la artritis reumatoidea

Además de afectarlas más que a los varones, también les genera mayor discapacidad. Gracias a los adelantos en medicina, existe un interesante arsenal terapéutico para tratarla. La palabra de la Dra. Fabiana Montoya

El término artritis engloba a más de 100 enfermedades y condiciones que afectan a las articulaciones, los tejidos ubicados alrededor de éstas, además de otros tejidos conectivos. “Según epidemiólogos del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, Atlanta, Estados Unidos), la artritis es la principal causa de discapacidad entre adultos estadounidenses. En este sentido, el 22,4% de las mujeres y el 11% de los hombres identifica a la artritis o al reumatismo como la causa de su discapacidad, siendo los porcentajes también mayores en las féminas cuando se tienen en cuenta las limitaciones en las actividades, la ansiedad y la depresión que acompaña a estas entidades”, explica la Dra. Sandra Fabiana Montoya, Médica de Planta del Servicio de Reumatología del Hospital J. M. Ramos Mejía y Miembro de la Sociedad Argentina de Reumatología. Asimismo aclara que: “De todas las personas afectadas por artritis, el 60% son mujeres siendo la artritis reumatoidea la forma más prevalente dentro de este grupo poblacional”.

Causas imprecisas

Si bien aún se desconocen con certeza las causas por las cuales las mujeres resultan más afectadas por esta patología, se cree que el status hormonal sería uno de los responsables, “principalmente porque los estrógenos jugarían un rol importante en la regulación del sistema inmune y, en particular, en la respuesta inflamatoria”.

De todos modos éste no es el único factor: esto permite explicar por qué disminuye la incidencia en la menopausia o por qué disminuyen los síntomas de las pacientes con artritis reumatoidea durante el embarazo llegando, en algunos casos, a que la paciente se encuentre libre de enfermedad (remisión); sin embargo, no es suficiente para explicar por qué en los últimos años la incidencia de la artritis reumatoidea en las mujeres aumentó casi un 50% después de cuatro décadas de descenso constante en ambos sexos (según un estudio realizado por epidemiólogos de la Clínica Mayo, Rochester, Minnesota, y publicado por el Colegio Americano de Reumatología). 

Además de estas causas, la entrevistada señala que existen otras también implicadas en la enfermedad, como la carga genética, los factores ambientales (que se consideran facilitadores, como la exposición al tabaco) y la respuesta del cuerpo frente a eventos estresantes como los traumatismos físicos y emocionales. “Incluso se sospecha que ciertos agentes infecciosos -virus o bacterias- pueden desencadenar el desarrollo de esta patología en personas que presentan cierta predisposición genética”. 

Señales de alarma

Aproximadamente los dos tercios de los pacientes con artritis tienen menos de 65 años. “Según el tipo de artritis que los afecta, los síntomas pueden comenzar tempranamente como en el caso de la artritis reumatoidea, que padecen mujeres de entre 30 y 50 años, aunque en algunos casos puede presentarse antes o después”.

Con respecto a los síntomas, cuando hay artritis el dolor es el síntoma cardinal pero también presenta aumento de la temperatura de la articulación afectada y limitación en la movilidad. El enrojecimiento de la articulación no siempre se produce y cuando ocurre se sugiere consultar prontamente con un profesional.

En enfermedades como la artritis reumatoidea, que se acompaña de síntomas que van mucho mas allá de lo articular que si bien está presente y puede interferir en el desarrollo de las actividades cotidianas, aparecen otros como cansancio, sensación de rigidez por la mañana o signos como anemia; incluso en algunas ocasiones puede generar un compromiso pulmonar, cardiovascular y renal.

Las principales articulaciones afectadas son aquellas que poseen mayor movilidad, como las pequeñas articulaciones de las manos y los pies, codos, hombros, cadera y rodillas. “Una de las características de esta enfermedad es la afectación simétrica; es decir, bilateral. Además en sus comienzos si bien puede afectar pocas articulaciones, la otra característica es que presenta un comportamiento aditivo: cuando comienza la inflamación en una articulación, aquellas que ya se encontraban comprometidas, persisten inflamadas”.

Gracias al advenimiento de las nuevas terapias conocidas como biológicas, el tratamiento de la artritis reumatoidea ha cambiado notoriamente en la última década

Seguir adelante

Cuando una mujer recibe el diagnóstico de la enfermedad, su vida no debería variar; es decir, debe desarrollar una alimentación saludable, con baja ingesta de grasas saturadas (embutidos, carnes grasas, manteca, lácteos no descremados, frituras, crema de leche), abandonar el tabaco, en caso que lo haga, consumir la cantidad de calcio diaria necesaria según la edad, cuidar el peso para evitar una sobrecarga en articulaciones como la cadera o las rodillas, y realizar actividad física para mejorar la flexibilidad, mantener una buena tonificación muscular y mejorar la capacidad aeróbica. “En este sentido, cabe señalar que el ejercicio favorece la liberación de sustancias que alivian el dolor y mejoran el estado de ánimo en general”, agrega la Dra. Montoya.

Otra de las recomendaciones que menciona la entrevistada se relaciona con el embarazo: “Lo importante es transmitir al médico los deseos de tener un hijo porque su planificación requiere suspender la medicación el tiempo que sea necesario dado que ciertos fármacos permanecen el cuerpo por un período prolongado”.

Luz en el camino 

Gracias al advenimiento de las nuevas terapias conocidas como biológicas, el tratamiento de la artritis reumatoidea ha cambiado notoriamente en la última década. Estas nuevas terapias tienen como objetivo bloquear pasos claves en la inflamación, el eje central de esta enfermedad, y se emplean cuando se ha fracasado con los fármacos tradicionales como metotrexato, leflunomida, sulfazalazina que en muchas ocasiones se utilizan solos o en combinación con dos o tres drogas. “La primera droga biológica ha sido el etanercept, seguida de infliximab, adalimumab, abatacept, rituximab, tocilizumab y certolizumab. Varias de éstas deben emplearse combinadas con las drogas tradicionales y otras como el tocilizumab puede utilizarse sola”.

Antes de concluir, la Dra. Montoya reitera la necesidad de que los pacientes se traten con especialistas en Reumatología, especialidad donde los tratamientos efectuados poseen rigor científico. “No deben buscar soluciones mágicas o caer en publicidades engañosas que no sólo demoran el inicio de un tratamiento precoz sino que además, en algunos casos, pueden sumar un daño innecesario por ser inadecuados. Actualmente el reumatólogo posee un importante arsenal terapéutico que puede ayudarlos a mejorar su calidad de vida”.

Autora: Lic. María Fernanda Cristoforetti. Derechos de reproducción: Sello Editorial Lugones®, Editorial Biotecnológica S.R.L. Se prohíbe la reproducción total o parcial de este artículo sin las autorizaciones de la autora y de la editorial. Obra registrada en la Dirección Nacional del Derecho de Autor, Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la República Argentina. Noviembre de 2020, Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

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