Convivir con diabetes en tiempos de pandemia

Estos pacientes forman parte del grupo vulnerable frente al coronavirus porque se agrava la infección y aumenta el riesgo de complicaciones graves, como dificultad respiratoria e insuficiencia multiorgánica

Desde que comenzó la pandemia, los especialistas confirmaron que las personas mayores de 60 años, las embarazadas y quienes tienen patologías crónicas forman parte del grupo de riesgo, motivo por lo cual deben tomar los mayores recaudos para evitar la infección por COVID-19.

La diabetes es una de las comorbilidades más importantes relacionadas con la gravedad de las tres infecciones conocidas por coronavirus patógenos humanos, incluido el coronavirus del síndrome respiratorio agudo severo (severe acute respiratory syndrome, SARS su sigla en inglés). Estos pacientes presentan un mayor riesgo de complicaciones graves, incluido el síndrome de dificultad respiratoria del adulto y la insuficiencia multiorgánica. Incluso se demostró que el coronavirus se asocia con hiperglucemia, particularmente en los ancianos con diabetes tipo 2. Según cifras mundiales, del 20 al 50% de los pacientes en la pandemia de COVID-19 tienen diabetes. Así como ocurre con todas las enfermedades respiratorias, incluida la influenza, en el caso de las personas con diabetes, la infección es más difícil de tratar por las fluctuaciones en sus niveles de glucosa en sangre.

Es clave realizar los controles médicos, respetar los tratamientos y prevenir el desarrollo de diversas complicaciones (imágenes Freepik)

Diabetes y coronavirus

El riesgo de morir por COVID-19 es hasta un 50% mayor en pacientes con diabetes que en aquellos que no la presentan. Esto podría explicarse porque las células están preparadas para un cierto nivel de glucosa en sangre, y cuando éste se supera no funcionan como deberían, se dañan y se altera la respuesta a las infecciones y a la inflamación. Además, la mayoría de las personas con diabetes presenta otros componentes del síndrome metabólico, como hipertensión y colesterol elevado, un combo que aumenta no sólo el riesgo cardiovascular sino también el de sufrir mayores complicaciones por COVID-19.

Los niveles bajos de glucosa aumentan el riesgo de un trastorno potencialmente mortal conocido como cetoacidosis diabética, que dificulta controlar la ingesta de líquidos y los niveles de electrolitos, dos factores clave para prevenir la sepsis, una complicación de la COVID-19 que podría ser mortal. Los altos niveles de glucosa también pueden impedir que se liberen glóbulos blancos que combaten infecciones, lo que aumenta aún más el riesgo de contraer una infección.

En este sentido, esta patología es un factor de riesgo primario para el desarrollo de neumonía severa y un curso séptico debido a infecciones por virus y ocurre en aproximadamente el 20% de los pacientes. La diabetes se identificó como un contribuyente importante a la gravedad y mortalidad de la enfermedad en el síndrome respiratorio del Medio Oriente (middle east respiratory syndrome, MERS su sigla en inglés).

La existencia de base en la diabetes de un estado de inflamación crónica, el deterioro de la respuesta inmunológica y la alteración de la coagulación podrían estar entre los mecanismos fisiopatológicos subyacentes que contribuyen al aumento de la morbimortalidad de COVID-19 en las personas con esta enfermedad. En diversos estudios se ha descripto un posible daño directo al páncreas por el SARS-CoV-2, que podría empeorar la hiperglucemia, o incluso inducir la aparición de diabetes transitoria. Si bien hasta el momento no se dispone de estudios que relacionen la hiperglucemia con los resultados clínicos en pacientes con diabetes y COVID-19, sin embargo, existen datos experimentales que sugieren el papel de la hiperglucemia en la patogénesis y el pronóstico de otras enfermedades virales. De este modo, la hiperglucemia se asocia con mayor riesgo de diferentes tipos de infección y mayor morbimortalidad en pacientes con SARS y la optimización del control glucémico reduce las complicaciones, incluidas las infecciones. Por lo tanto, es fundamental mantener un buen control glucémico en los pacientes con y sin COVID-19, dado que puede ayudar a reducir el riesgo de infección y modular la gravedad de la enfermedad.

El escenario actual de la pandemia puede favorecer el deterioro del control en las personas con diabetes por las dificultades de acceso al sistema sanitario, la falta de actividad física y el aumento del estrés asociado con el confinamiento. Por eso, es clave realizar los controles médicos de rutina, respetar los tratamientos actuales para un control eficiente de la enfermedad y prevenir el desarrollo de las mencionadas complicaciones. Además, es preciso también tomar medidas de prevención, que consisten básicamente en llevar un estilo de vida saludable con un peso controlado, realizar actividad física regular e implementar una alimentación variada y equilibrada. Debe quedar en claro que se trata de una enfermedad que debe prevenirse y tratarse adecuadamente más allá del coronavirus.

Autora: Lic. María Fernanda Cristoforetti. Derechos de reproducción: Sello Editorial Lugones®, Editorial Biotecnológica S.R.L. Se prohíbe la reproducción total o parcial de este artículo sin las autorizaciones de la autora y de la editorial. Obra registrada en la Dirección Nacional del Derecho de Autor, Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la República Argentina. Noviembre de 2020, Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

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