Enfermedades con cara de mujer

Ciertas patologías las afectan más a ellas que a los hombres dado que se relacionan con la producción hormonal, el aparato reproductivo o porque estadísticamente presentan más riesgo de padecerlas

En la actualidad las mujeres ya no son las amas de casa y madres del siglo pasado sino que ahora “salen a trabajar” e incluso, en varios casos, se han convertido en sostén de familia. Es decir, ya no representan la imagen del “sexo débil” y se desempeñan en la vida diaria de igual manera (o más) que los hombres con sus obligaciones y responsabilidades.

Sin embargo se ha comprobado que son el blanco de determinadas patologías que alteran su calidad de vida y ponen en riesgo su salud. En este sentido, están más expuestas a padecer determinadas enfermedades propias de su género. Por ello, es fundamental que conozcan la importancia del cuidado de su salud y cómo conservarla.

Trastornos menstruales

Son más comunes en los dos extremos de la vida fértil, antes de los 20 años o después de los 40. Las variaciones del ciclo menstrual normal se dividen en: alteraciones de frecuencia (desórdenes referidos a variaciones dentro de los intervalos entre reglas como amenorrea, oligomenorrea o polimenorrea) y alteraciones tipo (variaciones en la intensidad del sangrado como hipermenorrea, hipomenorrea, menorrea, metrorragia o dismenorrea).

Asimismo el síndrome premenstrual refiere a aquellas molestias que experimentan algunas mujeres durante su ciclo; la causa se debe a las fluctuaciones de los niveles hormonales durante el período. 

La menopausia y el climaterio son dos estados que se dan durante la madurez de la mujer que se confunden con frecuencia. El climaterio es el ciclo completo desde que la mujer madura genera menos óvulos hasta que deja de producirlos. Por lo tanto, el climaterio incluye la premenopausia, la menopausia y la postmenopausia. Normalmente este proceso comienza a partir de los 40 años y concluye aproximadamente a los 55, con síntomas que incluyen sofocos, subida de la temperatura corporal, vértigos, dolores de cabeza, irritabilidad y cambios de humor.

Cánceres femeninos

Todas las mujeres pueden padecer cáncer de mama y con el paso del tiempo esta probabilidad aumenta. Se estima que en aquellas que alcancen los 90 años, el riesgo promedio es del 14%. Dado que en sus estadios iniciales es asintomático, es fundamental efectuar los controles mamarios anuales para detectarlo de manera temprana, cuando las posibilidades de curación son mayores y se aseguran mejores resultados estéticos.

Por su parte, el cáncer de cuello de útero es una enfermedad que se origina cuando existe un crecimiento anormal de las células del cuello del útero causado por algunos tipos de virus de papiloma humano (VPH, un virus muy frecuente que se transmite a través del contacto sexual y afecta a hombres y mujeres). La infección por VPH no significa cáncer: pueden pasar en promedio 10 años desde que aparecen las primeras lesiones causadas por el virus hasta que se conviertan en cáncer. La lenta progresión de esta enfermedad desde que aparece una lesión hasta el desarrollo del cáncer permite la prevención. En este sentido, para ello se recomienda aplicar la vacuna con el VPH o realizar anualmente los test de Papanicolaou y VPH.

El cáncer de ovario es el más difícil de tratar porque un 70% se diagnostica en estadios avanzados, y de ellos la sobrevida a cinco años es de sólo 20%. Sin embargo, la sobrevida a cinco años es mayor al 90% y el pronóstico a largo plazo es muy bueno para mujeres cuya enfermedad se detecta cuando aún no se ha diseminado pero, desafortunadamente, sólo el 30% de quienes son diagnosticadas lo son en estadios tempranos. Esta realidad se explica porque las herramientas comunes de imágenes disponibles aún no son eficientes para detectarlo. Además no posee síntomas específicos. No obstante, dado que la historia familiar es el mayor factor de riesgo, estas mujeres deberán tener en cuenta este dato y realizarse los controles periódicamente. La edad, la infertilidad, la menopausia tardía y no haber tenido hijos son otros factores adicionales. 

Con respecto al cáncer de endometrio, entre el 80 y 90% de los casos son diagnosticados en estadios iniciales. Generalmente aparece en mujeres obesas, con menopausia tardía, diabéticas e hipertensas. Además puede presentarse de forma hereditaria al igual que el cáncer de mama u ovario; el uso de estrógenos solos también puede incrementar el riesgo de cáncer endometrial. 

Finalmente el cáncer de vulva es una enfermedad en la cual se forman células malignas que se originan en los tejidos de esta zona. Es poco frecuente y en general su evolución es lenta. Los factores que predisponen a su aparición son: edad mayor a 70 años, infección vulvar por VPH o presencia de neoplasia intraepitelial vulvar. En algunos casos es asintomático pero se recomienda consultar con un especialista si existe picazón persistente en la vulva, cambio en el color de su piel, hemorragia o flujo no relacionado, sensibilidad o dolor en la región vulvar o presencia de tumoración, úlcera o excoriación que persiste.

La causa de las molestias del síndrome premenstrual se debe a las fluctuaciones de los niveles hormonales durante el período

Endometriosis

Es una enfermedad benigna, crónica, que se manifiesta por la aparición de tejido endometrial (capa interna del útero) fuera de su lugar anatómico normal. Este tejido se implanta en cualquier lugar del abdomen como los ovarios, las trompas de Falopio, la vagina, los ligamentos que sostienen al útero, así como en los órganos del abdomen como los intestinos, la vejiga, la pared abdominal y más raramente en órganos más alejados como el pulmón. El endometrio fuera de lugar puede formar implantes, que son pequeñas placas no sobreelevadas, nódulos si son mayores, o bien endometriomas si forman quistes en los ovarios. 

Vulvovaginitis

Se define como la inflamación de la vulva y la vagina. Es muy frecuente y puede aparecer a cualquier edad. Los síntomas suelen ser picor y flujo de características distintas a las habituales; además puede añadirse olor diferente del flujo y molestias al orinar. Las causas pueden ser infecciosas (comúnmente por el hongo Cándida Albicans) o no. También puede originarse por algunas infecciones de transmisión sexual, así como por sustancias químicas variadas presentes en baños de espuma, jabones y perfumes. Los factores ambientales, como una mala higiene y los alérgenos, también pueden causarla.

Enfermedades cardiovasculares

Diversos estudios concluyeron que los estrógenos protegen a la mujer de la aparición de enfermedades cardiovasculares hasta la postmenopausia. A partir de entonces, aparecen cambios físicos y metabólicos que ocasionan un incremento en la incidencia de los factores clásicos de riesgo (hipertensión, diabetes, obesidad) y, por lo tanto, aumenta la probabilidad de sufrir alguna enfermedad cardiovascular.

Cabe señalar que la patología cardiovascular se ha convertido en la principal causa de muerte en la mujer adulta, incluso duplica el riesgo de muerte por cáncer cuando se consideran poblaciones mayores de entre 65 y 70 años. Además la mujer ha adquirido ciertos hábitos que tienen efectos deletéreos sobre su salud cardiovascular, por ejemplo, el aumento de la prevalencia del consumo de cigarrillos, incluso al sumarse a la actividad laboral, padece estrés, otro factor que contribuye al riesgo cardiovascular. Por lo tanto, instalar hábitos saludables, sumado a la detección de la enfermedad cardiovascular y el adecuado tratamiento son herramientas fundamentales para disminuir el riesgo de muerte y mejorar la calidad de vida.

Osteoporosis

Es una enfermedad caracterizada por una baja masa ósea y una alteración de la estructura del tejido óseo que provoca un aumento de su fragilidad y, por lo tanto, un mayor riesgo de fractura. La osteoporosis post-menopáusica, por definición, afecta más a mujeres que a hombres. Para su prevención debe iniciarse un estilo de vida adecuado desde la infancia y mantenerlo durante la adultez que incluye: implementar una sana alimentación, realizar actividad física, abandonar el tabaco, reducir el consumo en exceso de alcohol y café, y exponerse a la luz solar para obtener vitamina D (en los horarios permitidos).

Las mujeres ya no representan la imagen del “sexo débil” pero se ha comprobado que son el blanco de determinadas patologías que alteran su calidad de vida

Cuidate y querete 

• Implementar una sana alimentación.

• Reducir o eliminar el consumo de grasas perjudiciales.

• Evitar el agregado de sal a las comidas.

• Sumar frutas y verduras a la dieta.

• Beber como mínimo dos litros de agua al día.

• Desarrollar actividad física periódica.

• Realizar los chequeos clínicos y ginecológicos anualmente.

• Reducir el estrés de la vida cotidiana.

• No fumar o abandonar el hábito.

Autora: Lic. María Fernanda Cristoforetti. Derechos de reproducción: Sello Editorial Lugones®, Editorial Biotecnológica S.R.L. Se prohíbe la reproducción total o parcial de este artículo sin las autorizaciones de la autora y de la editorial. Obra registrada en la Dirección Nacional del Derecho de Autor, Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la República Argentina. Noviembre de 2020, Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

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