Diabetes en la tercera edad

Luego de los 65-70 años, la prevalencia de esta enfermedad es muy elevada y aumenta entre un 15 y 20%. La importancia de la alimentación y la actividad física 

El criterio de diagnóstico de diabetes en la tercera edad es igual al de una persona con diabetes de menor edad. Puede presentar aumento de la frecuencia miccional, sed, cambios en el peso corporal o en la agudeza visual. También puede ocurrir que el paciente no presente síntomas y se detecte una glucemia elevada en un análisis de laboratorio de rutina. Una glucemia mayor de 126 mg/dl repetida en dos oportunidades permite el diagnóstico de diabetes mellitus.

“Esta etapa de la vida se caracteriza por un aumento de la prevalencia de diabetes mellitus, de manera que podría decirse que cada cinco pacientes, uno es diabético. Dicho de otra manera, la prevalencia de diabetes después de los 65-70 años aumenta entre un 15 y 20%”, señala la Dra. Ana Lía Cagide, especialista en Endocrinología y especializada en diabetes, y agrega que “esta patología aumenta con los años y sus causas son la predisposición genética, el sedentarismo, la alimentación rica en azúcares simples y un paciente bajo tratamiento con fármacos que pueden aumentar la concentración de glucosa en sangre”.

Dado que en gran parte de los casos la enfermedad ha comenzado antes de realizar el diagnóstico, el consejo es efectuar un control anual de glucemia después de los 50 años, y a partir de los 40 años en caso de existir antecedentes familiares de diabetes o aquellos que sugieren riesgo aumentado de diabetes, como la obesidad, la hipertrigliceridemia o el antecedente en la mujer de haber tenido hijos con peso de nacimiento mayor de 4 kg, entre otros.

“Cuando se realiza el diagnóstico de diabetes, la mitad de los pacientes ya presenta una complicación por la enfermedad, como una enfermedad macrovascular (en territorio coronario o cerebral, o de los miembros inferiores), de los pequeños vasos (como retinopatía o nefropatía diabética) o del sistema nervioso periférico; es decir, una neuropatía diabética (alteración de la sensibilidad, especialmente en miembros inferiores)”, explica la entrevistada. 

En relación a los principios de tratamiento, el profesional debe comunicar a sus pacientes que el mismo siempre consiste en un plan nutricional y en un programa de actividad física que, por lo general, se acompaña de tratamiento farmacológico.

Respetar las comidas

“La alimentación del paciente diabético debe contemplar una baja cantidad de hidratos de carbono simples; en este sentido, es necesario evitar el azúcar, la miel, las harinas blancas, las pastas, el arroz blanco y, en cambio, optar por los hidratos de carbono complejos, como el arroz integral y la pasta seca cocida al dente para que tenga un menor índice glucémico”. Además habrá que desarrollar una dieta con pocos ácidos grasos saturados y con bajo contenido de colesterol.

Asimismo debe incluir fibra soluble, que se encuentra especialmente en las ensaladas de hortalizas crudas, el arroz integral y el pan con salvado, y en las frutas con cáscara (manzana, pera, ciruelas, duraznos). Con respecto a esto último, la especialista destaca que existen algunas frutas que no se comen con cáscara pero que, de igual manera, son ricas en fibra soluble como el kiwi y la frutilla. “Cabe mencionar, en relación a las frutas cítricas, que es necesario comer el ollejo (la parte blanca) dado que enlentece la absorción de los hidratos de carbono simples”.

Un problema de los pacientes diabéticos de tercera edad es que presentan una difícil adherencia al tratamiento dietario porque, por ejemplo, al aumentar la cantidad de fibra soluble pueden agravar la intolerancia digestiva que, de por sí, trae diverticulosis colónica, una patología intestinal frecuente a esta edad.

Por otro lado, con respecto a las comidas, muchas personas mayores se acostumbran a no cenar y, en su lugar, beben una infusión o una taza de café con leche, una fruta o una sopa. “Es decir, cargan todo el resto de la alimentación en las otras tres comidas, especialmente en el almuerzo. Si hay algo que caracteriza a la diabetes del adulto mayor, es la intolerancia postprandial. Esto significa que estos pacientes presentan una notable elevación de la glucemia luego de ingerir alimentos. En consecuencia, el cuadro puede agravarse al realizar una única comida importante en el día. La recomendación es que la dieta se fraccione diariamente en al menos cuatro ingestas: desayuno, almuerzo, merienda y cena”, manifiesta la Dra. Cagide. 

La actividad física es un pilar para el cuidado de la diabetes en la tercera edad (imágenes Freepik)

A ejercitarse

Otro aspecto importante dentro del tratamiento no farmacológico es el ejercicio. “Es fundamental que el paciente diabético de tercera edad practique alguna actividad aeróbica como caminar, andar en bicicleta o nadar. Lo aconsejable es realizarla 30 minutos, cinco veces a la semana, o dos horas tres veces por semana. Por supuesto que, previamente, deberá visitar a su cardiólogo quien autorizará o no la realización de ejercicio”, aclara la especialista. 

Además la actividad física ayuda a mantener niveles de tensión bajos, favorece el depósito de calcio en los huesos y mejora las dislipidemias (aumento de colesterol y triglicéridos). Por ello, también es buena para otras patologías. 

En este sentido, la Dra. Cagide hace referencia al concepto de sarcopenia en la tercera edad: “Esto ocurre cuando el músculo disminuye su trofismo, estructura y fuerza, lo cual hace que el paciente se vuelva más frágil, con alteraciones en la marcha o propenso a las caídas. Por ende, es importante vincular el concepto de sarcopenia con el de fragilidad, y una manera para mejorar el trofismo muscular es realizar actividad física”. 

Una vez elegida la actividad, habrá que tener en cuenta el uso de medias de algodón, además de un calzado cómodo, que no roce con ninguna parte del pie y que posea adecuada amortiguación. “Esto último es importante dado que las personas mayores pueden presentar deformaciones osteoarticulares en los pies o padecer problemas articulares, como artrosis o poliartritis, que traen dolor al comienzo del movimiento. La recomendación es, si superan la primera etapa del inicio, después no sentirán dolor”, concluye la especialista. 

Consejos para el adulto mayor diabético

• Mantener glucemias cercanas al rango normal, sin presentar hipoglucemias.

• No fumar.

• Controlar el peso.

• Controlar la presión arterial.

• Controlar el nivel de lípidos: colesterol y triglicéridos.

• Realizar actividad física.

• Mantener un adecuado estado nutricional.

• Estar educado acerca de la diabetes, de la posible aparición de complicaciones, de la comorbilidad asociada, cómo evitar una hipoglucemia y cómo manejarse si ella se produce. 

Autora: Lic. María Fernanda Cristoforetti. Derechos de reproducción: Sello Editorial Lugones®, Editorial Biotecnológica S.R.L. Se prohíbe la reproducción total o parcial de este artículo sin las autorizaciones de la autora y de la editorial. Obra registrada en la Dirección Nacional del Derecho de Autor, Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la República Argentina. Noviembre de 2020, Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

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