Recomendaciones para la higiene íntima

La zona femenina presenta unas características propias que hacen que su cuidado sea diferente al de otras partes del cuerpo. Los principales aspectos a tener en cuenta

Una de las partes más delicadas del cuerpo de la mujer es la zona genital, la cual presenta propiedades únicas que requieren cuidados específicos. “Esta zona se caracteriza por presentar piel delgada, siendo más permeable y susceptible a lesiones, por ejemplo, por fricción. Además posee su flora normal, pH ácido y la secreción vaginal que son los mecanismos de defensa que protegen contra las infecciones vulvovaginales”, describen las Dras. Susana Pilnik, miembro de la Comité Científico de la Sociedad Argentina de Endocrinología Ginecológica y Reproductiva (SAEGRE); Bárbara Paula De Nardo, Felow de la Sección de Endocrinología Ginecológica del Hospital Italiano de Buenos Aires; y Marina Gelin, miembro de la Comisión Directiva de SAEGRE.

En este sentido, la higiene íntima es básica y debe realizarse a diario externamente y con los jabones adecuados. “Se recomienda el lavado de adelante hacia atrás para evitar trasladar gérmenes desde la zona anal y además de asegurarse de dejar la zona bien seca. Es fundamental el uso de protectores, tampones o copa menstrual en los días de menstruación, así como una correcta higiene de la zona genital antes y después de la actividad sexual”, agregan las especialistas.

– ¿Qué riesgos conlleva no realizar una adecuada higiene?

 En caso de no efectuar una correcta higiene íntima, factores como el aumento de la sudoración, la humedad, la menstruación y las fluctuaciones hormonales influyen en el crecimiento y en el balance de la flora habitual; por estos motivos una adecuada higiene íntima ayuda a mantener el pH vaginal normal y garantiza un ecosistema vaginal saludable, además de brindar comodidad y bienestar. Es importante recomendar a cada mujer, según su edad y características, hábitos higiénicos saludables desde la infancia. 

– ¿Cuáles serían los riesgos de hacerla en exceso? 

 Con respecto a las medidas higiénicas, es importante remarcar que deben realizarse con moderación. El lavado genital muy frecuente (más de dos a tres veces al día), el uso de jabones con pH inadecuado o antisépticos locales no sólo dañan la superficie vulvovaginal y alteran el pH, sino que pueden destruir la flora habitual, producir irritación vulvar y predisponer a infecciones vulvovaginales.

El flujo fisiológico suele ser transparente, blanco o amarillento, y su volumen varía en cada mujer y momento del ciclo menstrual. Ante la presencia de abundante flujo vaginal, habrá que investigar características como, por ejemplo, inicio, color, consistencia y olor, y si se asocia a otros síntomas como picazón, ardor, fiebre o lesiones en la vulva para lo cual, en estos casos, se recomendará la consulta con un médico especialista. 

– ¿Qué aspectos deben tenerse en cuenta para su correcta higiene? 

 Los productos de higiene íntima deben ser suaves y que no modifiquen la acidez vaginal, para lo cual se sugiere optar por jabones neutros o con pH ácido y sin perfume. Para el lavado se desaconseja el empleo de esponjas porque pueden albergar microorganismos, así como los desodorantes íntimos dado que pueden irritar la zona e incluso enmascarar posibles alteraciones.

Por su parte, las duchas vaginales no son necesarias; la vagina posee sus propios mecanismos de defensa, como la flora normal y el flujo, los cuales pueden alterarse frente a la higiene excesiva. Es importante mantener la zona libre de humedad y secarla suavemente sin frotar. 

Con respecto a la ropa interior, la misma debe ser de algodón y no de tela sintética, a la vez que habrá que evitar el empleo de pantalones o jeans ajustados. En cuanto a las relaciones sexuales, se aconseja higienizar la zona genital antes y después de éstas.

Para la higiene íntima se sugiere optar por jabones neutros o con pH ácido y sin perfume (imágenes Freepik)

– ¿Cómo debe actuarse durante el período menstrual? 

 La elección entre el uso de toallitas, copa menstrual o tampón varía según la elección de cada mujer y dependerá del patrón del sangrado menstrual, estilo de vida y comodidad. La menstruación no sólo modifica el pH vaginal, sino que genera más humedad, por ello es importante cambiar el tampón cada 4 hs aproximadamente y los protectores regularmente para evitar la humedad lo que favorece la proliferación de bacterias. Cabe destacar que se desaconseja dormir con tampón.

– ¿Qué recaudos deben tomarse en verano?

 No existen cuidados específicos en el verano. No obstante, en caso de concurrir a la playa o piscina es importante no permanecer por largos períodos con el traje de baño mojado. 

– ¿Qué mencionaría en relación a la depilación?

 El vello de la zona genital es una forma de protección frente a agentes patógenos, por lo tanto se desaconseja la depilación total de la zona porque generaría la pérdida de la misma. 

Luego de la depilación, es habitual la irritación de la vulva y habrá que prestar especial atención a su higiene dado que se encuentra más susceptible a infecciones vulvovaginales. Nuevamente reforzamos el concepto de utilizar jabones con pH ácido o neutro, previo y posterior a la depilación, secar suavemente la zona y evitar el uso de ropa que favorezca la humedad. 

En caso de optar por el rasurado conviene realizarlo en el sentido del vello, con hoja de afeitar de uso personal y luego conservarla en un lugar limpio y asegurarse que se encuentre en buen estado, sin señales de óxido. 

Es frecuente observar foliculitis y forunculosis que consisten en una infección del folículo pilosebáceo por el rasurado o la depilación causada por bacterias de la piel, de aquí la importancia de efectuar estas técnicas bajo las condiciones correspondientes para minimizar riesgos. 

– ¿Qué otras sugerencias merecen conocerse?

 Es importante tener en consideración que la mujer experimenta cambios fisiológicos a medida que atraviesa las distintas etapas de la vida, lo que implica ciertos cuidados especiales en cada una de ellas.

En la infancia, la piel que recubre la vulva es fina, sin presencia de vello y con pH alcalino lo que favorece el desarrollo de la flora polimicrobiana, sumado a conductas como la utilización de pañal o baños de larga duración que generan humedad y predisponen tanto a la inflamación como irritación de la vulva. 

Ya en la pubertad y en la adultez los estrógenos estimulan la producción de secreciones vaginales, incrementan el espesor de la piel y el pH se acidifica con lo cual se mantiene un balance adecuado de la flora y se garantiza un ecosistema vaginal saludable.

Finalmente, en la menopausia, al caer el estímulo hormonal estrogénico, la piel de la vulva se torna menos elástica y adelgazada, el pH se altera y las secreciones vaginales disminuyen, factores que no sólo predisponen a infecciones vulvovaginales sino que además generan sequedad y disconfort.

Por lo tanto, es fundamental realizar una correcta higiene íntima femenina con productos especialmente diseñados, es decir, que sean hipoalergénicos, de pH ácido, sin irritantes, perfumes ni colorantes. Además, durante todas las etapas de la vida es esencial fomentar adecuados hábitos que promuevan el mantenimiento del pH y de una flora equilibrada para prevenir o aliviar síntomas molestos como la picazón y el flujo vaginal anormal, y lograr comodidad y bienestar general en la mujer. Por último, se recuerda la periódica visita al ginecólogo/a. 

Autora: Lic. María Fernanda Cristoforetti. Derechos de reproducción: Sello Editorial Lugones®, Editorial Biotecnológica S.R.L. Se prohíbe la reproducción total o parcial de este artículo sin las autorizaciones de la autora y de la editorial. Obra registrada en la Dirección Nacional del Derecho de Autor, Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la República Argentina. Noviembre de 2020, Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

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