Osteoporosis: prevención en todas las etapas

Según la Organización Mundial de la Salud, el 40% de las mujeres de más de 50 años sufrirá una fractura por esta patología en su vida

La osteoporosis se define como una enfermedad metabólica del hueso caracterizada por baja masa ósea y deterioro de la microarquitectura, cuya consecuencia es una mayor fragilidad de los huesos y un aumento del riesgo de fracturas. “Es decir, esta patología -en la cual se sufre un proceso de pérdida de minerales del hueso, en especial calcio, y disminución de la fortaleza esquelética- puede provocar a quien la padece que se fracture ante una caída o situación en la que habitualmente no se produciría”, explica la Dra. Magdalena Norma Guadagna, Médica de Planta del Hospital Nacional Prof. Dr. Alejandro Posadas.

– ¿A quiénes afecta mayormente la osteoporosis?

– La osteoporosis posmenopáusica por definición afecta más a mujeres que a hombres; en esa etapa de la vida, la relación mujer/hombre de acuerdo a la literatura científica es de 6/1. Pasados los 70 años, la relación es de 2/1. El hombre puede ser afectado por diversas enfermedades que producen osteoporosis, incluso los jóvenes también pueden padecerla.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 40% de las mujeres de más de 50 años sufrirá una fractura por esta patología en su vida. El aumento de la expectativa de vida hace de la osteoporosis una de las epidemias de las décadas venideras, dado el incremento de su prevalencia con el paso de los años.

– ¿Cómo se diagnostica? 

 El diagnóstico de osteoporosis se realiza en base a una adecuada historia clínica recabando factores de riesgo y a la baja densidad mineral del hueso, mediante un estudio denominado densitometría mineral ósea. Existen también exámenes de laboratorio, análisis de sangre y orina, que permiten determinar el estado metabólico del calcio de los pacientes y complementan el diagnóstico de la enfermedad.

– ¿Cuáles son sus causas y factores de riesgo? 

 La osteoporosis es una enfermedad multifactorial. En las mujeres juega un rol esencial la genética, que determina ciertas características de los receptores de estrógenos y vitamina D, entre otros, que predisponen a la desmineralización luego de la menopausia. No obstante, el estado hormonal es importante tanto en hombres como en mujeres.

El bajo pico de masa ósea -o sea no haber acumulado abundante mineral en el esqueleto a lo largo de la vida- es otro factor de importancia en el desarrollo de la enfermedad y puede prevenirse con una adecuada nutrición, actividad física y buen estado de salud durante el crecimiento. 

Por su parte, los principales factores de riesgo de la osteoporosis son: edad, historia personal de fracturas, antecedentes de fractura en familiares de primer grado, enfermedades asociadas que puedan provocar desmineralización, menopausia precoz (antes de los 40 años) o quirúrgica (antes de los 45 años), delgadez o trastornos en la conducta alimentaria, ingesta de corticoides u otras drogas, tabaquismo, amenorrea (falta de menstruación) primaria o secundaria, inmovilización prolongada o bajo consumo de calcio.

– ¿Cómo se manifiesta?

 Es una enfermedad silenciosa que se manifiesta cuando ya presenta consecuencias. La que comienza en la postmenopausia, cuya edad de aparición es de los 50 a 60 años, posee una relación mujer-varón de 6/1. Básicamente se caracteriza por aplastamientos vertebrales, disminución de talla, cifosis dorsal, abdomen prominente y fracturas de muñeca.

Otra forma clínica es la que se presenta entre los 70 a 80 años, con una relación mujer-varón de 2/1, y es la que más se relaciona con el envejecimiento; se caracteriza por fracturas de fémur proximal, más conocida como fractura de cadera.

El ejercicio constituye el estímulo mecánico para la óptima adaptación esquelética 

– ¿Qué consecuencias genera en la salud?

 La principal es sufrir una fractura ante una situación que no debiera producirla porque deteriora la calidad de vida; además genera la pérdida de talla o el desarrollo de cifosis dorsal (curvatura de la columna dorsal hacia adelante) que puede dificultar la respiración.

Una de las fracturas más temidas es la de cadera, la cual requiere internación y tratamiento quirúrgico. Dado que suele afectar a los adultos mayores que además pueden tener otras enfermedades, estos pacientes puede nfallecer y se ha reportado que la tasa de mortalidad al año es en promedio de un 20%. 

– ¿Cómo se previene?

 La prevención debe iniciarse con un estilo de vida adecuado desde la infancia y mantenerlo durante la adultez. En este sentido, debe promoverse una alimentación adecuada, actividad física, abandono del tabaco y del consumo en exceso de alcohol y café.

Para los adultos mayores es esencial prevenir las caídas porque aumentan el riesgo de fracturas. Suelen asociarse a causas modificables o corregibles, como consumo de sedantes o medicamentos que bajan la presión sanguínea, trastornos de la visión, obstáculos en la casa (alfombras, cables sueltos), falta de agarraderas en los baños y de pasamanos en las escaleras, mala iluminación, entre otros.

– ¿Cuál es el rol de la alimentación para su tratamiento?

 Se ha demostrado que el adecuado estado nutricional de una persona aumenta la reserva de masa ósea y por diferentes mecanismos puede disminuir el riesgo de fracturas por osteoporosis. Por lo tanto, lo más importante es la ingesta de calcio, por lo cual se sugiere una dieta con un contenido adecuado de este mineral. En caso de intolerancia a los lácteos, se sugieren las leches deslactosadas, incluso el profesional de la salud puede recetar suplementos de calcio.

Asimismo es importante asegurar un buen aporte proteico (1 gramo de proteínas/kg por día) y de otros nutrientes (vitaminas y minerales). 

La exposición al sol también es esencial dado que la vitamina D (que se encuentra en pocos alimentos) se forma en la piel gracias a los rayos ultravioletas y, entre sus funciones, favorece la absorción del calcio a nivel intestinal. Para alcanzar buenos niveles de vitamina D, la exposición solar en época estival debe ser corta, entre 15 y 20 minutos, y siempre fuera de los horarios pico de mayor radiación solar (entre las 11 y 16 horas); en cambio, en otoño e invierno las exposiciones deben aumentarse. 

– La actividad física, ¿se recomienda como forma de prevención? 

 El ejercicio, a través de la actividad muscular, tiene una fuerte relación con el riesgo de fractura. Constituye el estímulo mecánico para la óptima adaptación esquelética y además reduce el riesgo de caídas. No importa qué actividad se realice, abandonar el sedentarismo es la meta más importante. 

Por ejemplo, la gimnasia aeróbica, como la caminata, es una propuesta con gran aceptación en la población de edad avanzada. Deben aconsejarse distancias no menores a 20 cuadras por día, comenzando por trechos cortos, con incrementos según las condiciones físicas. Los ejercicios activos que emplean carga y contra resistencia (30 minutos por día) son de particular importancia en las primeras dos décadas de vida. 

Autora: Lic. María Fernanda Cristoforetti. Derechos de reproducción: Sello Editorial Lugones®, Editorial Biotecnológica S.R.L. Se prohíbe la reproducción total o parcial de este artículo sin las autorizaciones de la autora y de la editorial. Obra registrada en la Dirección Nacional del Derecho de Autor, Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la República Argentina. Noviembre de 2020, Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

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